Historia de Zacoalco
Zacoalco fue un reino antiguo y poderoso, al que llegaron los aztecas, en 1264, se establecieron en el cerro del Chiquihuitillo (tecolote)en donde existen vestigios de su civilización.
Posteriormente , en 1451 se establecieron en este lugar tribus nahuas que venían encabezados por cinco caudillos que se organizaron en un reino con un solo señor, Mahujaca o Majujaca, que gobernó hasta la Guerra del Salitre con los tarascos el señor de Colima los ayudó a conservar su reino, convirtiéndose en sus tributarios.
1524 llegó a la región el conquistador Francisco Cortés de San Buenaventura, pero no pudo someter a los habitantes del lugar, fueron los evangelizadores los que los que los persuadieron. La mayoría de los indios pobladores se fueron a Sayula, así que Juan de Escarcéna, encomendero de esa villa, ordenó que se fundara el actual Zacoalco en el lugar que hoy ocupa con familias de las razas mexicas, otomíes y doce españoles.
Al arribar los españoles, los hermanos Alonso de Avalos y Hernando de Saavedra, parientes cercanos de Hernán Cortés, fueron agraciados con la cesión de las tierras sureñas del valle y por las riberas del lago de Chapala, como encomienda, fundándose así la entidad política que después, en honor del primero de los dos, se conocería como Provincia de Avalos.
Otros españoles recibieron mercedes de tierras en la región, tocando cerca de Zacoalco a Hernando Ramón, que, por las décadas de 1570 - 1580, fungía también como Alcalde mayor de la provincia, cuya cabecera era Zacoalco.
No se dice el motivo expreso de la rebelión indígena contra el alcalde mayor entre los años 1570 - 1572, pero puede pensarse sin mucho lugar a equivocación, haya sido una protesta no solo contra el gobierno del funcionario, sino quizás un reclamo de tierras que debieron restárseles a los propios indios que atacaron y cercaron a Hernando Ramón y a punto estuvieron de matarlo, a no ser que llegó procedente de Sayula el Encomendado Avalos, con tropas, atacando a los sitiadores y salvando al Alcalde, castigando después duramente a los indígenas, según dice la información.
A partir de ahí se desprenden verdaderas series de conflictos que, desde entonces hasta hoy, han venido conformando la historia de la región.
Por los años de 1730 se inició en Zacoalco una época de prosperidad, provocada por el crecimiento de Guadalajara, que cada vez necesitaba mayor aprovisionamiento de productos agrícolas iniciándose la expansión de las haciendas españolas, las cuales aumentaban su tamaño a costa de terrenos indígenas no muy bien legalizados o de los llamados "realengos" que, si bien eran del rey, estaban usufructuados en muchos caos por familias indígenas, por lo que tal raza que había crecido en número grandemente, comenzó a protestar y a rebelarse contra la sustracción de sus tierras que consideraban patrimonial (Taylor, William. Bandolerismo e insurgencia en el centro de Jalisco 1710 - 1860. Revista Encuentro No 3. Colegio de Jalisco Guadalajara. Abril Junio 1948 Pág. 33).
En 1746, la Cofradía de Zacoalco, establecida diez años antes, se dividió en fracciones debido a la elección de mayordomo, provocándose largos años de ira público y litigios.
Lo que se hallaba en el fondo, en esta ocasión, manifiesta Taylor, era una lucha por el poder y la influencia política entre el clero secular de Sayula, que había tomado posesión de aquella parroquia en 1754 y los franciscanos de Zacoalco se levantaron contra el cura y el magistrado por requerírseles se registraran en nuevo censo.
Indios se resistían a pagar la cuota de un real que el Teniente exigía a todos los registrados. En el tumulto la gente clamaba que no eran ovejas y por tanto no querían ser contadas y gritaban "teniente de mierda", a la autoridad.
Tan turbulentos antecedentes hacían de la zona sitio propicio para rebeliones. Zacoalco y sus pueblos vecinos se hallaban en constantes litigios de tierras con las vecinas haciendas. Las poblaciones pequeñas estaban confinadas en un fondo e un fondo legar de una lengua cuadrada existiendo grandes presiones sobre la escasa tierra aprovechable, considerando los indígenas que la gran cabecera de Zacoalco poseía más tierras de las que podía usar un amplío fondo legal, seis sitios de ganado mayor y más de 17 caballerías de tierra que se podían arar. De hecho la comunidad indígena poseía más tierras, cerca de setenta caballerías y dos legua cuadradas (las medidas de un sitio de gandas mayor eran 1755.610h. una caballería de tierra medía 42. 7953 h) (Chávez Hayhoe. Arturo. Guadalajara de Ataño. Guadalajara. 1960 p 168), pero en su mayoría estas tierras se hallaban rentadas a Zacoalquense no indígenas o repartidas en contrato de aparcería y medieros. Los límites de las tierras fueron dura y constantemente peleados desde 1754 a 1806 a pesar de sentencias de últimas sentencias dictada en 1777 y 1784 que concedieron a los indios muy pocas de las tierras reclamadas.
En particular los indios zacoalquenses perdieron todos los litigios por tierras en disputa (Madrigal Joel S. Peasant. Etc.).
Por otra parte, el cura y el magistrado estaban siempre enfrascados en conflictos por cuestiones de jurisdicción, privilegios y canonjías. Los funcionarios indígenas presentaron quejas formales contra el teniente de justicia entre 1769 y 1795 por corrupción, abuso de facultades y despojo de propiedades privadas y algunos indios principales de Zacoalco, se hicieron de grandes propiedades a costa de la comunidad
La situación de los latifundios se estabilizo alrededor de 1770; se empezó a emplear moneda se creó aun mercado de trabajo para la mano de obra agrícola, provocándose más conflictos entre pueblos y haciendas que como atrás se dice, se resolvieron en los tribunales.
La alteración de la economía de subsistencia, al ser les restados sus tierras a los indígenas para convertirlas en propiedad privada, dio por resultado que las familias pudientes se vieran beneficiadas al consolidar sus propiedades, otras controlaron el uso comunal de las tierras y otras más establecieron pequeños negocios o talleres, para la mayoría se vio desconcertada y sujeta a la provocación de nuevas tensiones debidas a que los pobres aumentaron su pobreza y se hicieron vulnerables a las hambrunas, enfermedad e intranquilidad social, siendo válvula de escape la emigración a otras regiones.
Lo anterior lo alentó la inconformidad y rebelión en 1783 el jefe de la milicia de Zacoalco, aseguraba que la insolencia de estos indios constituía verdaderamente amenazaba para la paz regional.
Tales problemas empujaron a los indígenas pobres a lanzarse al bandidaje, buscando sostener a sus familias y a partir de 1790 la zona de Zacoalco y lago de Chapala vivió un vandalismo desatado, robándose, plagiándose y asesinándose a los viajeros. Algunos gavilleros trataron de dar sentido social a sus fechorías manifestando reunir dinero para "la causa grande", que era la independencia de México. Martín Toscano, que tenía familiar en Zacoalco, afirmaba que el gobierno español sacaba dinero del reino se lo quitaremos para impedir que lo saque, (Toscano Moreno. J. Jesús. Textos Guad. 1988). A lo largo de los siglos la leyenda de este bandido fructificó en intentos de convertirlo en héroe y de hecho, una calle en la población de Buenavista lleva su nombre.
En ese siglo XVIII las Barrancas primera, segunda y tercera pertenecían a los sucesores de Don Juan de la Cruz y Castro, indio cacique de Zacoalco; en Cocula las Haciendas de la Sauceda y Estipac a la casa mourtoria del Marques de Panuco de Don Francisco Javier Vizcarra; la de san Incola, de don José Gómez; la del Bosque, de doña Juana María Regil; la de san Diego; la de Don Macedonio de los Ríos; San Pablo, Santa Rosa, la Higuera, Santa Mónica, la Estancuela , las Vergaras y el Tepehuaje.
La Hacienda de Santa Ana, pertenecían al mayorazgo de Doña Francisca Porres Baranda, mencionándose que había poblaciones como Santa Catarina y otras.
En 1795 con motivo de otras revueltas, los indios fueron obligados a abandonar sus caseríos y concentrarse en el centro de Zacoalco, en general su espíritu levanto, la corrupción de los funcionarios reales y las tropelías de los criollos, cuyos números había aumentado considerablemente.
Los abusos de la autoridad fueron tan flagrantes que el teniente gachupín Gregorio Bringas, fue condenado a cuatro años de cárcel.
En esas circunstancias estallo la guerra de independencia, bajando del Amo Torres de la Sierra del tigre por Teocuitatlan, Atoyac, Sayula y luego Amacueca, Techaluta y finalmente llegando a Zacoalco donde en terrenos de Santa Catarina, dio la batalla de los realistas comandados por villa señor, derrotándolo y abriendo así las puertas de Guadalajara.
Fueron sus entusiastas y valientes colaboradores, los Zacoalquenses Juan Paulino y Pedro Rosas "el arrierote" José María Anguiano, segundo al mando de la hueste y muchos otros bastantes distinguidos. En y luego del combate murieron 259 realistas y 10 indígenas.
José Maria Anguiano fue enviado por Torres para auxiliar al cura José María Mercado que combatía por San Blas; otro comandante indígena, Juan Paulino llevo el mismo destino, llegando con su tropa integrada por indígenas de Zacoalco y Sayula hasta el mineral del Rosario, en Sinaloa, el cual tomo después una batalla.
Los dos meses que se mantuvo la ocupación de Guadalajara por las fuerzas insurgentes, fueron de terror para los españoles en las zonas de Zacoalco y Lago de Chapala. Sus casas y comercios fueron saqueados y los sospechosos de ser gachupines corrían peligro de muerte. Los indios de Atemajac, bajo la dirección de su gobernados y su alcalde, construyeron una barricada a las afueras del pueblo y secuestraron a un viajero que venía de Colima, ejecutándolo a lanzazos por que afirmaba que era Gachupín pareciendo aquello una guerra de castas.
Después de la derrota de puente de calderón, los españoles regresaron al domicilio de Zacoalco, aunque un mes después algunos líderes indígenas e insurgentes de San Pedro Tesistan intentaron otro levantamiento, fracasando y huyendo rumbo a Zapotlán el Grande, dedicándose al saqueo toda la ruta.
En Zacoalco y otros pueblos de la zona, patrullo el ejército real, así como los líderes indígenas del propio Zacoalco, Atemajac y San Pedro Tesistango fueron aprendidos y sumariamente ejecutados y sus cabezas mostradas en las plazas.
Fue precisamente comisionado por el General José de la Cruz, Remigio Aillan, José de Jesús López del cual se dijo dio muerte, cerca de Jala, dentro de un combate, al cura de Ixtlan Cayetano Guerrero, exaltado realista que avía integrado una guerrilla para combatir a los insurgentes; Juan José Díaz fue lancero en tiempo que tubo posesión de Zacoalco el comandante Torres y que después de la batalla de Zacoalco se trajo la cabeza de un soldado realista y lo colgó de un palo de los de su casa, fue condenado a la orca con desmembración de miembros y exhibición pública de ellos, La sentencia no pudo realizarse completa debido a que unas horas antes de la ejecución falleció el reo a consecuencia de una fiebre, certificándolo así el facultativo, Pedro Tames el 1 de abril de 1811, aunque la inicua disposición fue ejecutada en parte y su cabeza fue desprendida y colgada en un crucero de caminos cercano a Zacoalco.
Por el año de 1816 paraban lo menos dieciséis gavillas con estrecha conexión con los insurgentes, el indio José Felipe, calificado como caudillo de gaville, cerca de Sayula; el cabecilla Gonzáles al mando de cincuenta hombres armados, en Toluquilla, Vicente cárdenas con veinticinco hombres; Juan Bernardino con veinte hombres, Gonzalo con otros treinta y el Caudillo Monroy con cerca de doscientos jinetes armados. Todos operando por el lado sur del Lago de Chapala.
Finalmente llego la independencia, pero los anhelos de los Zacoalaquenses de volver a tener sus tierras se vieron defraudados, por lo que continuaron los disturbios.
Comandante de Guadalajara, el capitán de Navío Rosendo Porlier quien vino a tratar apagar los rebeldes pero cuando llago a Zacoalco entro en le pueblo solo, abandonado por todos sus habitantes que temían las represarías continuo luego hacia el sur fusilando en Sayula a bastantes indígenas participantes en la rebelión, entre ellos el Zacoalquense Juan Matías Sastre por traidor reincidente capitán en la batalla que se dio en su pueblo a San Pedro José, por haber sido preso en Techaluta con una lanza en mano el igual que Juan Bautista y otros fueron también pasados por las armas. El Teniente de Justicia que dejo en Zacoalco, fue de teniente a los cabecillas insurgentes e medida que iban regresando al pueblo Pedro Rosas "El arrierote "de quien unos dicen nació en Zacoalco y otros que en Cocula, aunque residente en le primera que había fingido como explorador de Torres previamente a la batalla de Zacoalco, además de pelear en ella luego enviado con una comunicación al Cura Mercado que batallaba por Tepic. Acompañado a este en sus andanzas por San Blas, Mochitiltic, etc. Se indultó después en El Rosario, Sin. Donde estuvo preso un año regreso a Zacoalco en marzo de 1812 siendo aprehendido por el gobernador Agustín Juan y procesado, acusándole de ser uno de los principales promotores de la batalla de Zacoalco, condenándosele a morir ahorcado y ser confiscado sus bienes (Elías Amador. Notas Biográficas. De Insurgentes Apodados. Sep. Méx.1946.pp 14-15). Otros también ejecutados lo fueron el comandante Patricio. En 1824 época inicial del México independientes, los indios rehusaron servir en la milicia cívica y se reunieron belicosos en las afueras del pueblo. Su actitud fue calificada por el gobierno como "sobre vivencia de las rancias ideas del anterior gobierno español" o sea tildada de reaccionaria. El disturbio respondía a nuevos impuestos y obligaciones que excedían lo acostumbrado y violaban la autonomía local, aunque el autor norteamericano Taylor, indica que los indios se hallaban bajo la influencia de un cura que les decía que "la soberanía radica solo en ellos y no en ciertos traidores ingratos el país que habitan (ID. p 31). En 1855 se separó otra revuelta campesina que implicaba a más de dos mil hombre, la liberaba el Zacoalquense Lugardo Onofre que incluía en sus conspiraciones a la indígenas de Zacoalco, San Marcos, Santa Ana Acatlán, el pueblo de San Cristóbal Ribereño del lago de Chapala y al parecer también Cocula otro pueblo también rebelde y levantisco. El levantamiento iba a ocurrir en Cocula el 30 de Septiembre de 1856 pero el militar Rodrigo Acosta descubrió el conjura y aprendió a Onofre y al gobernador indígena de Cocula Gil Pintor, determinando arbitrariamente fusilas a Onofre, considerado que al quitarles la cabeza desmoralizaría a los rebeldes que "con pretexto de religión y fueros y para apoderarse de las tierras que con tiempo habían cuestionado las haciendas limítrofes" (Meyer. Juan. Esperando a Losada. Colegio de Michoacán .1984p 83). La proclamación del levantamiento recogida a Onofre manifestaba que "considerando que los antecesores de los indígenas tomaron las armas en 1810 militado bajo las órdenes del ilustre caudillo de la independencia Don Miguel Hidalgo y Costilla, en la firme creencia de que derrocado el gobierno español recobrarías las vastas posesiones de tierra que este tenía usurpadas... desde que felizmente se consumó la obra del inmortal cura de Dolores, todos los pueblos indígenas, no se hayan conseguido el gozó de sus obreros, sino que antes bien se les ha usurpado en las épocas que por desgracia de todo el país había regido formas despóticas"(ID). lo mayoritariamente interesante fue que el parecer, Onofre tenía contactos con el líder agrario indígena de Nayarit Manuel Losada que buscando defender aquellas tierras de los ambiciosos liberares que querían arrebatarlas a los indígenas, trataban de ampliarla a su levantamiento con los de Zacoalco, Chapala y Zapotlán el Grande. El asesinato de Onofre desato una tempestad en el gobierno estatal acusándose el gobernador Joaquín Angulo, originario de Cocula, de haberlo ordenado, aunque finalmente pareció haber sido un acción personal de Acosta que luego fue arrestado, juzgado por un tribunal militar y dado de baja del ejército (ID. pp83 y 84). A pesar de lo anterior los indígenas chapa licos que si se rebelaron cayeron sobre Zacoalco, matando a cinco vecinos, quemando y saqueando casas.
La guerra entre centralistas y federalistas, la del plan de Ayutla y principalmente de los tres años y contra el imperio de Maximiliano, constituyen terrífica prueba para toda la región, teatro constante de las hostilidades, ya que ambos bandos procuran mantener el control de la línea Guadalajara-Manzanillo. A los pueblos comarcanos toco proporcionar soldados a los contendientes, por medio de la leva, sufrir el robo de sus pertenencias, la violación de sus mujeres y los asesinatos de quienes se resisten ello.
En marzo de 1858 el Presidente Benito Juárez y su comitiva fueron atacados en Santa Ana Acatlán por el conservador Landa, teniendo que subir la caravana presidencial, para arribar a Atemajac de las tablas, donde fueron cordialmente recibidos y protegidos por sus habitantes, para luego bajar a Sayula y continuar hacia Manzanillo.
El 21 de septiembre del propio 1858 se dio la batalla de la "Cuevitas" en terrenos de Techaluta, triunfando los liberales de Degollado sobre los conservadores del Gral. Casanova que tuvo que regresar a Guadalajara.
El 26 de mayo de 1860 el guerrillero Antonio Rojas mando aprender en Zacoalco al cura Manuel Echeverría y a un padre Flores, el primero fue puesto en marcha en la plaza con un uniforme guangoche que le proporcionaron, para burlarse públicamente de el, mientras el segundo fue recluido en el calabozo y al día siguiente su cuerpo, sin cabeza, dentro de un vallado a horillas del pueblo (Vázquez Bravo. J. Ignacio. La Revolución de 1858 en Jalisco y principalmente en Sayula 1983).
En 1861 Rojas decidió cortar la línea conservadora a Manzanillo atacando el 7 de enero a Santa Ana Acatlán, desconcertado a la guarnición de su ataque por madrugada; repuestos se defendieron durante siete horas y al fin el Teniente. Gral. José María Reyes y su segundo comandante Manuel Pérez, jefes de la plaza. Acompañados de los oficiales que pudieron seguirlos y de treinta dragones, se abrieron paso a viva fuerza en medio de los asaltantes, huyendo rumbo a Guadalajara, los que quedaron en la plaza se rindieron y fueron todos fusilados, los escapados fueron perseguido y muertos todos, excepto dos. Por los liberales hubo dos oficiales y diez soldados muertos y heridos un capitán y 23 soldados. Vecinos perdieron 80 hombres (cambre O.C.P 329).
Otro detalle saliente de la guerra contra el imperio en la región, lo fue el fusilamiento del joven militar Lauro Montenegro y Castro apresado en Tepec por el comandante imperialista Luciano Huerta, fue pasado por armas en Techaluta el 14 de enero de 1865. Contaba con 22 años de edad y había luchado en Puebla y otros lugares. Con este motivo, Techaluta recibió más adelante la denominación de Montenegro.
Todo termino para los imperialistas el 18 de diciembre de 1866, cuando las fuerzas del General Eulogio Parra Trabaron combaten en el cerro de la Coronilla, municipio de Santa Ana Acatlán, con las francomexicanas del Coronel Napoleón Sayan, derrotándolas completamente. Quedando muerto en ella el colimense Coronel. Miguel Brizuela, residente en Ferrería de Tula y Atemajac de las tablas, por cuyo motivo el 15 de abril de 1903 el congreso del estado impuso a dicha población el nombre de Atemajac de Brizuela.
A fines de 1869 el jefe político del cuarto cantón Coronel Enfracio Carrión y el General Antonio Guadarrama, se rebelaron contra el gobierno estatal, proclamando el Plan de Sayula de Guadalajara en momentos en que otra rebelión, esta contra la federación amagaba dicha ciudad. Lo anterior determino que los sureños se pudieran a las órdenes del gobierno para repeler la agresión y una vez pasado el peligro que finalmente no se concretó, hubo arreglos mediante los cuales rebeldes obtuvieron la destitución del Lic. Alonso Lacaster Jones, Secretario Particular del gobernador Antonio Gómez Cuervo, volviendo todo a la normalidad.
Un güero de Zacoalco. Llamado J. Félix y apodado "el jícara", que desde 1872 venia revolucionando por el cuarto cantón, apoyando el plan de Tuxtepec del Gral. Porfirio Díaz, ataco Sayula a la media noche el 11 de febrero de 1876. Después figuro ahí mismo como dueño de una empresa beneficiadora de raíz de zacatón.
Vino luego la época porfiriana haciendas y latifundios se consolidaron, mientras los indígenas perdían sus comunidades merced a las leyes de desamortización expedidas por Juárez; convirtiéndose generalmente en peones hacendarios, mientras el gobierno no duro el Gral. Francisco Tolentino Diezmaba a los ladrones sin conmiseración y daba garantías en los caminos, con lo cual se generó el progreso económico.
La Revolución de 1910 prendió en la región y en Zacoalco el propagandista Manuel Díaz lanzaba vivas a madero y repartía proclamas e impresos, siendo reprimido (Muría. José María. Historia de Jalisco. T. IV. Guad. 1982 p 215); José Gómez se levantaba en armas en por Atemajac de Brizuela y luego paso a la sierra del Tigre donde se unió a la partida de sayulenses encabezada por José María Contreras, que tomo luego pacíficamente Atoyac; en Teocuitatlán se registró sangrienta batalla entre carrancias que habían salido de Zacoalco al mando de Teodoro Trujillo, que derrotaron e hicieron buena cantidad de muertos e la tropa enemiga comandada por Francisco de Toro.
A su regreso a Zacoalco el 2 de Junio de 1914, Trujillo, encontró a Francisco y Gonzalo Aceves que se habían levantado en armas en Amacueca que estaban quemando el portal frontero a la plaza principal, causándole ello gran disgusto.
Al día siguiente fue atacado Zacoalco por tropas al mando del Gral. Manuel Zazoya con tres mil hombres. Se parapeto Trujillo en la falda de la sierra y resistió más de cuatro horas, después hacia Ahualulco (Aguirre Benavides. Amado.- Mis recuerdos de Campaña. Mex. 1989 p. 44).
En Febrero de 1915 Francisco Villa encabezando sus tropas vino a esta región procedente de Guadalajara en persecución de los carrancistas Dieguez y Murguía. Al llegar a la zona de Zacoalco Villa tuvo que bajar del tren, ya que los carrancistas levantaron grandes tramos de la vía y pie a tierra hizo entrada a la población, continuando hacia el sur a escenificar la terrible batalla de la cuesta de Sayula en la que triunfo Villa. Después, cuando los carrancistas regresaron, hicieron retroceder a los villistas hasta Zacoalco donde se acantonaron y en esa situación duraron dos meses, hasta que Villa les ordeno marchar al centro de la república para participar en las decisivas batallas que finalmente ganó Obregón.
El 6 de Septiembre de 1919, el depredador máximo de la región de el bajo y sierra de Tapalpa, Pedro Zamora, ataco Zacoalco, siendo rechazado, aunque no sin haber saqueado algunas casas de la orilla del pueblo. Sayula, Tapalpa y Atemajac resintieron ataques realizando además varios intentos por descarrilar el tren, cosa que no consiguió.
El 24 de Enero de 1924 en Huejotitlan, municipio de Teocuitatlán, el Gral. Rafael Buelna que había abrazado la causa de la huertista, derroto al gobiernista Gral. Paulino Navarro, cuyo patronímico fue puesto después de Autlán.
La revolución cristera conmovió a la región. Gente de todos los pueblos se alisto en el ejército cristero, mientras las mujeres colaboraban en la propaganda, acarreo de parque, comida y pertrechos. Por otra parte el gobierno armó a los ejidatarios enviándolos a combatir cristeros. El 8 de Agosto de 1927 Teocuitatlán fue escenario de un tiroteo en el que el líder campesino Fernando Basulto Limón desalojo a los cristeros Anatolio partido David y León Sánchez y el cura Federico González que habían ocupado la plaza.
Basulto Limón encabezo el segundo batallón regional, integrado por 350 ejidatarios bien armados y municionados, dedicados a vigilar y defender la zona comprendida entre Acatlán de Juárez y Estación Cofradía.
Zacoalco, una vez pasada la lucha armada, fue gobernado repetidamente por individuos a los que el pueblo daba el nombre de caciques, los cuales allanaban los derechos de las familias, causaban muertes, asesinatos y hubo temporada en que los atentados políticos a mano armada proliferaron.
Época Actual
A la fecha todo ello ha terminado, la instrucción pública en la juventud ha logrado una mayor responsabilidad y civismo, aunque, la lucha política nunca será ajena a la región y así vemos como el partido oficial del gobierno ha sufrido descalabros cívicos en la jurisdicción y con ello el electorado zacoalquense ha dado muestras de su potencialidad y hecho respetar la voluntad del pueblo cuando se une para conservar sus libertades, siendo ello el reflejo actual de sus ancestrales luchas.
CRONOLOGÍA DEL AYUNTAMIENTO
1.- Fernando Basulto Limón 1927
2.- Antonio Ruiz Valencia 1928
3.- Francisco Hernández 1929
4- Fernando Basulto Limón 1930
5.- Germán Basulto Limón 1931-1932
6.- Antonio Ruiz Valencia 1933
7- Daniel Frías 1934
8.- Antonio Ruiz Valencia 1935-1936
9.- Sotero Ortega 1937-1938
10.- Germán Basulto Limón 1939
11.- Sotero Ortega 1940
12.- Antonio Ruiz 1941-1942
13.- Rodolfo Jiménez Barragán 1943-1944
14.- Antonio Ruiz Valencia 1945
15.- Luis García Villegas 1946-1947
16.- Pedro Alcaraz 1948
17.- Martín Velásquez Granados 1949-1952
18.- Pedro Madrigal Castillo 1953-1955
19.- Juan Camberos Flores 1956
20.- José Díaz de los Santos 1957
21.- Magdalena Magallanes Madrigal 1958
22.- Pedro Madrigal Castillo 1959
23.- David Encarnación Ortega 1960 -1961
24.- Salvador Reynoso Madrigal 1962
25.- Silviano Álvarez Barragán 1963 -1964
26.- Rodolfo Jiménez Barragán 1965 -1967
27.- Fernando Verónica Ocampo 1968 -1970
28.- Rodolfo Jiménez Bonilla 1971- 1973
29.- Salvador Azpeitia Cárdenas 1974-1976
30.- Mayor José Toscano Figueroa 1977 -1979
31.- Juan González Castro 1980 -1982
32.- M.V.Z. Pedro Uribe Aceves 1983 -1985
33.- Jorge Reynoso Madrigal 1986 -1988
34.- Mario Méndez Monge 1989- 1992
35.- Francisco Contreras Díaz 1992 -1995
36.- C.P. Alfredo Escobar Ruiz 1995 - 1997
37- Ing. Braulio Gómez Cortés 1998
38.- Dr. J. Jesús Gómez Ortiz 1998- 1999
39.- Prof. Salomé Velázquez Ibarra 2000
40.- Dr. J. Jesús Gómez Ortiz 2000 (25 días)
41.- Lic. Ricardo Gómez Cortés 2001-2003
42. Dr. José Gutiérrez Anguiano 2003-2006
43. C. Javier Jiménez Álvarez 2007-2009
44. Abogado. Simón Fernando Llamas Bañuelos 2010-2012

